Sitio Web Oficial de la Gobernación de Boyacá

Se encuentra en los llamados “totes, martinicas, diablitos”, una de las características más graves es que sus efectos se tardan en notar.

Las posibilidades de recuperación de un niño o un adulto que ha consumido accidentalmente fósforo blanco son mínimas, si no es atendido dentro de los 30 minutos posteriores a su ingesta, ya que puede provocar  una insuficiencia multiorgánica.

Este sábado 7 de diciembre cuando se inicia en forma la Navidad con el Día de las Velitas, las familias y autoridades deben estar muy vigilantes del uso de los denominados: “totes, martinicas y diablitos”, entre otros, porque son elaborados con fósforo blanco, un elemento letal cuando ingresa al organismo y máximo, el de niños.

Según, los médicos de la central telefónica de emergencias del Consejo Colombiano de Seguridad –CCS-, la ingesta del fósforo blanco por manipulación irresponsable es fatal ya que  afecta directamente el corazón y el sistema gastrointestinal específicamente el hígado.

Los componentes del fósforo blanco afectan las mucosas y tejidos del estómago que desembocan en una insuficiencia hepática y de allí, se amplía a todo el cuerpo hasta llegar a una insuficiencia multiorgánica.

Además de las quemaduras extensas que producen los “totes”, con predominio de miembros superiores y tronco, la ingestión de fósforo blanco contenido en ellos puede producir quemaduras de la boca y el esófago, y diarrea; además de dolor de cabeza, convulsiones, coma, arritmias cardiacas. El hígado es el órgano que más se afecta, junto con el riñón, los cuales pueden dañarse entre el segundo y tercer día después de la ingestión. 

Existen pacientes que superan los primeros efectos tóxicos y parecen mejorar dentro de las semanas posteriores pero los efectos avanzan interiormente en el hígado, el sistema nervioso y los riñones, que terminan produciendo una falla hepática y daños en el sistema que serán para toda la vida.

Las familias deben estar alertas a señales como:

  • Vómito, dolor de estómago.
  • El niño se queja de que “le duele” o “le arde” la boca.
  • Inapetencia o náuseas repentinas.
  • Retracción o conducta inusual (el niño que come un “tote” tendría miedo de que lo castiguen).
  • Si el niño refiere que “comió un tote” no desestimar su testimonio y llevarlo a medicina de urgencias, así el niño “se vea bien”.

El Consejo Colombiano de Seguridad -CCS- insiste en la necesidad de evitar todo contacto de pólvora entre quienes no son expertos; pero en el caso de presentarse un accidente donde haya quemadura se requiere asistir de inmediato a un centro médico, suministrar agua a la persona afectada, cubrir el área con un trapo húmedo y por ningún motivo, aplicar sustancias o remedios caseros.

Según los datos del Sistema Nacional de Vigilancia (SIVIGILA), pese al esfuerzo normativo y las estadísticas de años anteriores, los menores de edad representan alrededor del 50% de los lesionados de los 957 casos que se presentaron de lesionados por pólvora pirotécnica.

Esto significa que el 42,3% de estos correspondieron a menores de edad y en mayor proporción entre niñas de 5 a 9 años y adolescentes hombres.

Al comparar con el periodo de la época decembrina 2011– 2012 con respecto a la 2012 – 2013 se observó en la última un descenso de 152 casos en menores de edad; sin embargo, se presentó un ligero incremento en los grupos de edad de 20 a 24 años (11,1% y 12%) 30 a 34 años (5,4% y 7,8%).

El 79,3% (438) de los casos en mayores de edad y el 75% (304) en menores de edad ocurrieron en las cabeceras municipales.

En diciembre es importante que la comunidad tome acciones que ayudarán a prevenir incendios y, especialmente, accidentes en los niños.

Se debe tener en cuenta:

-El uso de pólvora está prohibido, incluso las luces de bengala son peligrosas.

-No sobrecargue las tomas eléctricas con instalaciones y aparatos eléctricos.

-Utilice tomas certificadas y desconecte los aparatos que no use.

-Las instalaciones deben estar en buen estado y nunca ubicadas sobre cortinas, muebles o papel.

-No deje los niños solos en casa, ni permita que jueguen con fósforos, velas o mecheros.

-No deje velas encendidas en el pesebre ni en ningún lugar cercano a material combustible.

-Si se va de viaje, deje todos los equipos desconectados, cierre las válvulas de gas y baje los tacos de la luz.

-Las esponjillas prendidas, no son un juego, no permita que sus niños jueguen con ellas

-No deje a los niños solos.

-Mientras que la estufa esté prendida, siempre debe haber un adulto presente. (Fin/Jaime H Romero R).

Oficina Asesora de Comunicaciones y Protocolo

Gobernaciòn de Boyacá.