Sitio Web Oficial de la Gobernación de Boyacá

Transcribimos la entrevista que el Gobernador de Boyacá concedió al portal  www.olapolitica.com

El Gobernador de Boyacá, Juan Carlos Granados, es un abogado profesional en Derecho y Ciencias Políticas egresado de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en Gobierno Municipal de la Universidad Javeriana con especialización en Derecho Internacional del Transporte de la Universidad Externado de Colombia y estudios en Alto Gobierno de la Universidad de los Andes. 

Fue integrante de la Junta Directiva de Acerías Paz del Rio y  Corpoboyacá, además Secretario General de la Lotería de Boyacá. Ha realizado una amplia carrera política. A los 24 años fue elegido Concejal de Nobsa, municipio que lo vio nacer y que fue alcalde elegido en el periodo 2001-2003.Fue Representante a la Cámara por Boyacá en el periodo 2006-2010. 

Su hoja de vida académica es una excelente presentación que fue valorada por sus electores para administrar el departamento y cuyo reto no ha sido inferior pese a las críticas circunstancias que se vivieron últimamente por el paro agrario y que aún se encuentra en solución bajo la óptica del cumplimiento de los acuerdos entre el Gobierno Nacional y el sector agrario.

Precisamente Ola Política habló  con el mandatario departamental sobre dicha situación que afectó y afecta a esa región del país:

OP: Luego de los acuerdos entre el Gobierno y los campesinos, ¿cuál es la situación actual del sector agropecuario en Boyacá?

JCG: Es bastante difícil porque las dificultades del sector son estructurales, no son coyunturales, no es con un acuerdo ni en poco tiempo como  se van a resolver. Considero que después de los acuerdos, estamos esperando que se haga una valoración de los avances que se han tenido. Puede haber un escenario de esperanza, pero la solución a esta situación va a ameritar medidas más de fondo y de tiempo para que las circunstancias de comercialización, de costo internacional, precios de insumos y contrabando, puedan cambiar en favor de los campesinos.

OP: ¿El momento es difícil?  

JCG: Si hay una situación que no es fácil pese a los acuerdos. El costo de los insumos, la intermediación, la necesidad de asistencia técnica con temas que nunca se han tenido con el sector y que es necesario cambiar. Una política pública no sólo con controles de precios de insumos, precios del producto terminado, sino la posibilidad de establecer una política agropecuaria que genere posiciones de seguridad y soberanía alimentaria para nuestro propio país.

OP: ¿Ha tenido acercamientos con el Presidente Santos para insistir en que  se lleve a cabo un proceso para el cumplimiento de estas necesidades?

JCG: La última reunión fue la semana pasada, esto ha sido un constante y permanente escenario de reuniones. Nos reunimos con el Jefe de Estado donde se acordó llamar tanto a los voceros de los campesinos como al propio gobierno, hacer una evaluación de cuál era la situación de avance  de lo acordado en Tunja cuando se levantó el paro de las dignidades agropecuarias.

OP: ¿Boyacá es un departamento rico en la producción agrícola, que le puede ofrecer usted como gobernador a los campesinos y a Colombia con respecto  a este tema agrícola?

JCG: Estamos en la tarea que los recursos de ciencia y tecnología e innovación en Boyacá y  ojalá sea en todo el país deben tener prioridad agropecuaria. Aquí hay necesidad de ponerle innovación, ciencia y tecnología a la producción agropecuaria, pero también hay que invitar a procesos que nos permitan con innovación pensar cómo nos saltamos una serie de crueles intermediarios en el proceso de venta de productos agrícolas.

OP: ¿Cómo le ha ido en su administración , ha tenido apoyo del gobierno, ¿cómo van sus gestiones en cuanto al cumplimiento de lo que le ofreció a su electorado?

JCG: Nos sentimos en el momento cumbre de la iniciación de ejecuciones. Dos años muy difíciles, con cambios de régimen de regalías, con una ampliación en las competencias de los departamentos y con los mismos o incluso menos recursos. Eso nos genera algunas dificultades, pero creemos que estos dos años que culminarán en diciembre fueron el abrebocas de la planeación y la estructuración de proyectos para iniciar los dos años restantes en procesos de ejecución.

OP: ¿Cree que cada día se disminuye más la descentralización en Colombia?

JCG: No, el proceso de descentralización no inició, nunca arrancó, más allá de que los ciudadanos elijan sus propios gobernantes no avanzamos mucho y lo que avanzamos lo volvemos a retroceder: Por eso digamos que es un discurso permanente de las autoridades locales y no es una realidad.

OP: ¿Confía usted en que la regionalización es el futuro de la provincia colombiana?

JCG: Sin lugar a dudas, es necesario que la gente resuelva desde su propio nicho cada una de sus dificultades, que quien identifique y reconozca sus problemas, fácilmente puede ejecutar sus soluciones.

OP: ¿Cuál ha sido su mayor dificultad en la administración?

JCG: Creo que los departamentos hoy son considerados como alcaldías grandes que tienen la multiplicidad de competencias, incluso colisión de competencias con los alcaldes y los recursos realmente son muy mínimos y los que tenemos importantes y valerosos son los destinados a educación y salud. Es que se ha distorsionado el papel de los departamentos.

OP: Los mandatarios regionales y locales se quejan que uno de los problemas más graves son las vías

JCG: Si,  vías y seguridad, pero digamos que las vías no son los problemas de las regiones, son el problema del país. Es que el problema es el camino entre el atraso y el desarrollo, por eso esa vieja discusión americana si los Estados Unidos son ricos porque tienen vías, o a la inversa, fueron las vías las que le permitieron ser ricos.

OP: ¿Está de acuerdo con la reelección de los mandatarios regionales y locales?

JCG: Consideramos que es una decisión del Congreso, del constituyente  derivado, que debe hacer modificaciones constitucionales, de las cuales no participamos  e incluso tampoco nos han invitado.   

OP: Cómo ve el proceso de paz?

JCG: Con mucho optimismo, como todos quienes consideramos que no vale la pena bajo ninguna consideración, bajo ningún cálculo, bajo ninguna  situación de interés particular, que se siga derramando sangre en nuestro país. Creo que la paz no sólo es en términos constitucionales un deber y una obligación de todos, sino que debe ser el anhelo cumplido de cada uno de los colombianos. Tomado de www.olapolitica.com