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Foto: Diego Peña (OPGB)

El paro regional y los acuerdos, fue el tema abordado por el diario económico y de negocios del país.

El Gobernador, Juan Carlos Granados, propone que $ 140 mil millones que se recibirán de la Nación para ciencia y tecnología sean invertidos en mejorar la producción, lo mismo que en una mayor transformación de sus productos bandera. Hay expectativa por el resultado de las mesas de diálogo.

A dos semanas del levantamiento del paro agrario, que tuvo como principal bastión a Boyacá, este departamento está en paz pero expectante a las salidas de la crisis del agro resultantes de las mesas de diálogo entre los líderes campesinos y el Gobierno.

En entrevista con Portafolio, su Gobernador, Juan Carlos Granados, reitera que las medidas deben ser estructurales.

¿Cómo está hoy Boyacá?

Regresó a la tranquilidad y está expectante al avance en las mesas acordadas con el Gobierno, especialmente en puntos como las salvaguardas para el ingreso de productos agrícolas al país, las medidas de control al contrabando y la búsqueda de estrategias más adecuadas acerca del precio de los insumos. Pero una cosa muy importante con la que sueñan los campesinos es mejorar los precios de comercialización.

¿Qué están proyectando para que esto último sea posible?

Estamos viendo cómo no vender solo el producto fresco y sucio, en bultos de 4 arrobas, sino limpio, empacado, en otras versiones y disminuyendo intermediaciones.

¿Siendo la papa y la cebolla tan perecederas, ¿sí es factible buscar nuevos mercados?

Aparte de buscar que la papa se venda en paquetes de 5 kilos, como la compran las grandes superficies, se trata de entrar en procesos de industrialización; vender, por ejemplo, papa precocida.

¿Su administración qué está haciendo para que ese plan se realice?

Estamos planteando que la Gobernación destine las regalías que le transfiere el Gobierno, del Fondo de Ciencia y Tecnología, a modernización de la industria agrícola. Ya notificamos a las universidades para que planteen proyectos.

¿Cuánta plata es?

Serían unos 140 mil millones de pesos en esta administración.

¿Han pensado en sustituir los cultivos tradicionales por otros más rentables?

Sí, sin lugar a dudas. Nuestros campesinos cultivaron la cebada y el trigo, y hoy esto no se hace; la mayoría se orientó a la papa y la cebolla y la sobreproducción nos genera también dificultades con el precio.

¿Hubo unos acuerdos con el Gobierno, pero ya en su estudio en las mesas, sí son viables y efectivos?

Tenemos que ser conscientes de que el sector agropecuario no está pasando por una coyuntura de crisis, sino que tiene un abandono de muchas décadas que necesita que el Estado reoriente. El Gobierno ya planteó la reorientación, pero es fundamental pensar políticas estructurales para garantizar una producción tecnificada, la comercialización sin tanta intermediación y disminuir costos de producción.

A las salvaguardas las han visto como panaceas contra la competencia exterior, ¿realmente son efectivas?

Estas permiten unas medidas adicionales de restricción, pero no funcionan si se espera que no entren productos de afuera.

Hubo quejas de que los mandatarios regionales no supieron canalizar las necesidades hacia el gobierno central. ¿Qué opina?

Decir que el problema no es de interlocución, sino de abordar la problemática y resolverla. Las autoridades regionales tenemos la posibilidad de hacer procesos de fomento agropecuario, pero no políticas agropecuarias.

¿El paro le dejó algo bueno a Boyacá?

Sin duda. Los ciudadanos del común lo único que sabían de la papa era su precio final, pero muy pocos sabían cuánto cuesta producir una carga. Con esta crisis, toda la opinión pudo visualizar la problemática de fondo.

Muchos empezaron a usar ruana en solidaridad, pero ¿realmente se están vendiendo más de estas prendas?

Se puede decir que ese es otro efecto positivo: dignificar la ruana. No tengo la cifra, pero estoy seguro de que las ventas sí se han incrementado.

ESMERALDAS NO PESAN COMO OPCIÓN DE DESARROLLO

Las esmeraldas, contrario a lo que muchos piensan, no son fuente importante de regalías para Boyacá, productor por excelencia de estas gemas en el país. Al año solo son 250 millones de pesos.

Y aunque la gente ha estado expectante por cuánto duraría la paz en el occidente de este departamento, de donde estas se sacan, tras la muerte de Víctor Carranza –el llamado ‘zar de las esmeraldas–, el gobernador, Juan Carlos Granados, asegura que el área sigue tranquila. “La discusión entre empresarios de las esmeraldas ha sido muy interna, no ha tocado a la población y yo espero con optimismo que no haya violencia”, añadió Granados, quien afirmó que la intención es que se empiece a vivir más de la agricultura y el turismo. Con ese fin, se avanzan dos proyectos viales: Chiquinquirá - Otanche - Puerto Boyacá, financiado por la Nación, y Buenavista-La Victoria, que está haciendo el Departamento. Así todos estos municipios se enlazarían por carretera pavimentada. (Fin/Portafolio.co)

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