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Uno de los episodios más importantes de la historia colombiana sucedió en tierras Boyacenses. La Batalla del Puente de Boyacá selló para siempre la Independencia de nuestro país del yugo español.

Fotografía tomada en el salón de la Constitución de la Casa de la Torre a la obra pictórica "Paso del Ejército Libertador por el Páramo de Pisba" del autor Franciso A. Cano. 1922. Reproducción de Genaro González Pacheco 1981. En el mandato del gobernador de Boyacá, Rafael Forero Castellanos.

Fotografía Juan Diego Rodríguez Pardo-Oficina Asesora de comunicaciones y Protocolo Gobernación de Boyacá.

La Campaña Libertadora de la Nueva Granada inició el 21 de mayo de 1819, cuando llegó Bolívar al  Caño de Setenta, en la aldea del mismo nombre, a orillas del Río Apure, convocó el célebre Consejo de Oficiales, en una humilde choza, sentados en cráneos de novillos. Allí concurrieron, Soublette, Anzoátegui, Briceño, Méndez, Plazas, Rook y Rangel.   

Parten para Mantecal, el 23 de mayo pasando por este pueblo Venezolano el 26, llegando a Guasdualito el 3 de junio, en este caluroso poblado, antes de enfrentar las corrientes del río Arauca, la tropa fue informada del propósito de la campaña. “Liberar la Nueva Granada”; el 5 de junio cruzaron el río Arauca, acercándose a los límites del llano, en la lejanía está la selva de San Camilo cuya densidad cubría las primeras estribaciones de los Andes.
  
 
Las dificultades de la naturaleza se sumaban al miedo y desmoralización de algunos hombres, como los que conformaban el Batallón Húnzares, que desertaron, afortunadamente nadie siguió su ejemplo.
  
Las frazadas servían para proteger el fusil y las municiones, más que su propio cuerpo; el 12 de junio llegan a TAME, allí se encontraron Bolívar y Santander, hallando alivio las tropas.

Santander le presentó a Bolívar 1.200 infantes y 600 jinetes diestros bien equipados, formando un ejército de 4.000 Patriotas, cruzando el río Casanare donde perdieron menaje y murieron unos caballos; con dificultad llegaron a El Hato Corozal el 19 de junio, allí crecieron las filas con la integración de jóvenes decididos a luchar, entre ellos Bonifacio Gutiérrez, figura descollante en las decisivas batallas de las semanas siguientes. Continuando la marcha por los rumbos de Moreno Viejo o Paz de Ariporo; Bolívar prosigue en busca de la Cordillera por el camino de herradura que actualmente es protegido por la sombra de centenarios árboles.
  
   
Los Patriotas llegaron a Pore como punto de apoyo para el ascenso a la cordillera el día 22 de junio. Pore cuenta con las ruinas de un castillo y la cárcel, construidas en piedra de calicanto, con la fuerza de esclavos, testimonio del yugo Español, allí fue sacrificado Don Andrés Rosillo, sus compañeros de aventura emancipadora y muchos patriotas anónimos fueron sepultados en la penumbra de la tétrica mazmorra. 

Al salir las tropas de allí pasaron por Nuchía, donde el libertador recibió apoyo de la población, continuó el viaje hacia la fría cordillera, la etapa más difícil de la travesía y el enemigo a la espalda; las ayudas brindadas por la población fueron valiosas, por allí pasaron los patriotas el 24 de junio de 1819 camino a las breñas ocultas de neblina, el 25 de junio llegan a Morcote, primera población de Boyacá, donde el ejército Patriota recibe un gran apoyo en armas y hombres para la causa; de allí el ejército Libertador llegó a Paya el 27 de junio, en donde sostiene un exitoso encuentro en las Termopilas de Paya, con las tropas realistas enviadas por el Coronel José Maria Barreiro, para cortar el paso. 

Al mando del General Santander y con el apoyo del Coronel Arredondo, conocedor de la zona, secundados por los “Guías” de Reyes Patria, los Patriotas, derrotaron en ardorosa batalla a los 300 soldados del primero de Numancia, que huyeron hacia Labranzagrande. 
  
Tres días después, el General Simón Bolívar lanza una proclama a los granadinos, antes de seguir la ruta de Pisba, tras largas deliberaciones con su estado mayor sobre el camino más conveniente para llegar a la provincia de Boyacá y arrebatarle el poder a los españoles.

El Libertador arribó el 1 de julio de 1819 a Pisba, allí pasó la noche. Al día siguiente, emprendió la marcha hacia el páramo, en donde valerosos soldados perdieron la vida por los efectos devastadores del clima, hambre y cansancio.

 
Históricamente Socotá es poco reconocido en la ruta del Ejército Patriota, pero siendo el páramo de Pisba, jurisdicción del municipio, la población adquiere gran significado.   
Bolívar y sus soldados acamparon en la vereda de Quebrada, después de cruzar el inhóspito páramo, uno de los símbolos de dolor, pero también de valor y arrojo de los patriotas que tomaron parte en la formidable campaña. 
   
Una vez dominada la Serranía, del Páramo de Pisba, por las empinadas cúspides andinas, comienza el descenso hacia los poblados de la provincia de Tunja, que se encuentra en la vertiente de la cordillera, por accidentados repliegues hasta el río Chicamocha, en cuya margen oriental aparece la población de Socha. 
El 4 de Julio el General Bolívar llega allí, con sus tropas diezmadas, hambrientas y casi desnudas. 
   
En la Iglesia del lugar, hombres y mujeres se quitaron las ropas para dárselas a los soldados, por orden del Pbro. Juán Tomás Romero y el Alcalde Don José Ignacio Sarmiento. 
Algunos de ellos, vestidos con prendas femeninas pelearon fieramente en la Batalla del Pantano de Vargas.  
    

El 6 de julio continuaron llegando los batallones por el camino de Quebradas hasta reunirse todos en Socha-Viejo, para tomar un justo descanso y esperar que la Legión Británica  terminara de remontar la cordillera. 

Allí permanecieron hasta el día 8 cuando Bolívar decidió partir con sus hombres para atacar un destacamento realista, que se hallaba emplazado en Gámeza.
 
   
Barreiro tuvo que reforzar con parte considerable del ejército, defendió con ventaja sus posiciones,  los patriotas se precisaron a contramarchar por Corrales, Belén, Cerinza y caer en el Valle de Duitama. 

En un punto llamado “la Chivatera”, se llevó a cabo un importante hostigamiento entre Patriotas y Realistas, 7 y 10  de julio de 1819. 

Allí fueron pasados por armas varios patriotas que Barreiro tenía como prisioneros entre ellos una humilde mujer llamada Juana Escobar, que fue también alanceada, y antes de morir exclamó: ‘’los anhelos de libertad de granadinos y venezolanos unidos fraternalmente’’.
  
    
El 8 y 9 de julio de 1819, el ejército Libertador está en tierras de Tasco, reagrupando la compañía, la población, donde se venera el coronel Antonio Arredondo, herido en la batalla de “Aposentos de Tasco”, quien acogió las tropas granadinas y venezolanas organizando los primeros hospitales y numerosos voluntarios se unieron a la marcha de libertad.
  
    
Allí Bolívar recibe 500 caballos del general José Antonio Valderrama, en una molienda de Tasco; al llegar la tropa, el dueño desayuntó los bueyes que movían el molino, los sacrificó y dio de comer a los soldados. Sobre el puente del río Gámeza, a causa de los prisioneros de Corrales alanceados en la Ramada, se desató una de las batallas más intensas entre Patriotas y Realistas. 

En límites de Tópaga y Gámeza, en julio 11 de 1819,  La Peña de Tópaga fue testigo de la fiereza del combate asumido por los hombres de los batallones “Cazadores”, “Rifles”, “Barcelona” y “Bravo de Páez”, quienes coronaron una importante victoria. 

El héroe de esta batalla fue el General Juan José Reyes Patria, desde ese día llamado por Bolívar General “Patria”.
   

A Tutazá, pueblo al que llegó Bolívar, luego de pasar por Socotá, Sativanorte y Sativasur, en demanda de víveres. Allí se inclinó a rezarle a la Virgen del Rosario, famosa desde épocas remotas por sus milagros.
 
   
Siete días después en la Batalla del Pantano de Vargas la invocaría, sin acordarse de su nombre, llamándola “virgen del pueblito donde hacen los tiestecitos”, como se le conoce desde entonces.
 
   
Tutazá no sólo aportó la fe, de allí salió un valiente lancero de Rondón, Pío Morantes destacado por la decisiva batalla del 25 de julio. 

Belén, tierra de Pedro Pascasio Martínez Rojas, quien se unió al libertador como su mozo de escuadra el 17 de julio de 1819, días antes de la batalla del Pantano de Vargas.
 
   
La casa fue habitada por el pequeño carpintero de 13 años, allí pasó la noche. Bolívar tiene una placa que dice todo: “De Esta Casa Salió Pedro Pascasio Martínez Rojas Hacia La Gloria”. 

La llegada de las tropas Patriotas al Valle de Cerinza, el 19 de julio obligó a un movimiento de los realistas quienes debieron abandonar la posición que habían tomado en Sogamoso. 

En Cerinza, Bolívar recibió apoyo logístico, víveres y la incorporación de gente a la causa. A Juan José Rondón le obsequiaron varios caballos para sus lanceros, y  una escuadra de 25 hombres al mando de Ramón Norato Pérez, el bravo llanero. 

 

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Fotografía: Darlín Bejarano



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